martes, 2 de agosto de 2011

Los fracasos.

Creo que a todos nos pasa lo mismo. Espero que a todos nos pase lo mismo.
La vida te lleva a planificar. A corto, largo o mediano plazo, uno planifica. Espera que las cosas sucedan de la manera en que armó todo en su cabeza, y generalmente -si no es un dejado o las cosas realmente le importan- pone todo su ahínco en que eso funcione y salga tal cual lo pensó, igualito.

Ahora, ¿qué nos pasa cuando ese plan se va al tacho? ¿Qué es lo primero que se nos viene a la mente?
La respuesta es muy simple: FRACASO.
No entendemos cómo ocurrió ni por qué. No entendemos cómo es posible que luego de tantas ganas, tanto esfuerzo, todo parezca complotar contra nuestra felicidad. No hay explicación lógica para que algo arremeta de tal forma contra nuestros planes.

En caliente, le echamos la culpa a todo. Un poco a nosotros mismos porque pudimos haber dado más. Otro poco a cualquier ser vivo u objeto inanimado que haya podido participar del entorpecimiento del curso -para nosotros natural- de las cosas.

Entonces, empezamos a sentir un frío en la espalda, un ardor en el pecho y una pesadez estomacal inaguantable. Empezamos a sentir la frustración de no haber obtenido los resultados esperados. Empezamos a creer que somos fracasados.

Me costó entender -pero entendí- que los fracasos siempre nos acompañan. Es muy fácil creer no servimos y dejar las cosas por la mitad. Pero es ahí donde está el verdadero fracaso: en abandonar lo que uno quiere o cree solamente por tropiezos.
Nosotros somos uno. Nuestros fracasos o nuestros triunfos nos modificarán, pero no nos harán ni mejores ni peores. Solamente nos acompañarán, marcarán nuestras vidas y nos dejarán una lección.

Pero no seguir por miedo al fracaso o por sentirnos inútiles, es cobardía.

martes, 19 de abril de 2011

Complejos que la gente no acepta.

Toda persona que agrede desmedidamente un grupo de gente, un defecto particular o una clase social, claramente tiene un complejo.

Vayamos a ejemplos prácticos.

1- No conozco nadie que agreda a 'los negros villeros' que no tenga complejo de sudaca o de gil del conurbano que cree que Palermo Hollywood es lo más de lo más y daría lo que fuera povivir en Las Cañitas, que es lo más top. Su modelo a seguir es Ricky Fort y cree que por pagar las cosas caras, son buenas.

2- La gente que se mete con las religiones ajenas. En todos los casos que he visto, sus padres son (o eran) ultra religiosos y los obligaban a ir a misa (o celebración que fuere). Fueron a colegio religioso (cual fuere), creen que son elite divina así como que tienen una VIP card al Paraíso.

3- Los fanáticos de la política. Fieles a un ideal, jamás se puede discutir con ellos. No escuchan opiniones, por mejor fundamentadas que estén, y no aceptan que alguien pueda pensar de manera diferente. Su ídolo varía según partido e inclinación, como su vestimenta.

4- Los estudiantes de ciertas carreras. Las picas entre colegios siempre existieron, pero desmerecer a alguien por su carrera es darse demasiada importancia y llevar un infantilismo de secundario a un nivel impensado. Sí, hay carreras chotas. Sí, los estudiantes de ciencias siempre van a bardear a los de humanidades, pero hay límites. Difusos pero límites al fin.

5- Los enfermos de los títulos académicos. Todavía no puedo creer que en pleno siglo XXI haya infelices que consideran que, a mayor grado universitario alcanzado, mejor persona se es. Uno puede ser inteligente académicamente y un idiota en el resto de los aspectos, me sobran ejemplos.

6- Nenes crueles. Y los nenes crueles en la adultez son aún peor. Ridículo estigmatizar a alguien por su contextura física, color de piel y demás hierbas. Esa gente termina siendo adicta al whisky, a la comida o a la imagen. De cualquier manera, muta en un infeliz social. E inadaptado que nadie quiere.

7- Los soberbios. Mátenlos. O sea, si sabés algo y lo querés explicar, genial. Si querés guardarte el conocimiento, genial también. Ahora... ¿tenés necesidad de enrostrar lo que sabés? Tienen complejo de pito corto y las mujeres son frígidas.

Cuando se me ocurran más, les cuento.

jueves, 24 de marzo de 2011

Instrucciones para volver.

Si realmente lo pensó y tomó un tiempo prudencial, llame a su ex.
Hable como si nada. Luego, laméntese un poco y reconozca su idiotez. Acto seguido, diga algo que suene tierno sobre por qué lo extraña e invítelo a salir.

Perdone por mi insistencia, pero antes piénselo. Sólo tiene UNA carta para jugar. Después de esto, la carta se prenderá fuego y sus cenizas se reducirán a la nada misma, cual sus oportunidades.

Una vez hecha la propuesta, tiene varias respuestas, las cuales cito brevemente:
a) 'Sí'. Sea feliz, compórtese bien y recuerde: quemó su última chance.
b) 'No'. Honestamente, no puede echarle la culpa, usted lo dejó primero. Pero ese 'no', puede ser refutado a menos que ya esté con otro o haya pasado demasiado tiempo.
c) 'Tengo que pensarlo, me sorprendió'. Respuesta lógica, si las hay. Póngase en el lugar del otro por un momento: ¿acaso usted no desconfiaría? Si extrañara ¿no estaría saltando en una pata pero a su vez con un miedo terrible a sufrir nuevamente? En todo caso, la respuesta se remitirá a a)o b). Sólo permítame agregar que, si es la b), bánquesela. Usted dejó primero, y el karma, en una interpretación banal, existe.

Conclusión: si vuelve, aproveche y disfrute su relación. Si no, aguante, alguien va a querer acompañarlo, que no decaiga.

Instrucciones post-ruptura (si fue el dejado).

No insista. Quiérase un poco y acepte que no lo quieren.
No lo busque, no es sano. No busque coincidencias ridículas ni encuentros fortuitos, no es sano.
No piense de más. Asuma que no puede controlar todo lo que pasa en su vida, sobre todo cuando es algo tan frágil que no depende de usted.
No se engañe: la felicidad de su vida no se está yendo. Haga el duelo correspondiente y confíe en que, si una vez encontró a alguien, puede hacerlo nuevamente.
Manténgase ocupado. Emplee su tiempo en cosas importantes y no en pensar idioteces.
No se castigue. No coma de más o de menos, no deje de bañarse, dormir o vestirse bien. El duelo no exige estupideces.
Intente no volver a hablarle. Es difícil, pero se puede. Sólo Tiene la posibilidad de verlo si deben devolverse algo. En caso de flaquear y hablarle innecesariamente, actúe con normalidad. No demuestre rencores ni afecto.
No ruegue. Si quieren volver con usted, se lo harán saber. Mejor solo que con alguien que no está conforme con su forma de ser.
No odie. Es ridículo y sólo lo llenará de porquería.
No se acueste con todo lo que pueda por despecho. No llenará ese vacío y puede llevarse un gran susto. No lo dejaron por impotente o por afearse. Limítese a tener relaciones por placer y no para demostrarse nada a sí mismo.
No corra desesperadamente intentando conseguir una relación, ni utilice a nadie para ello. Si no le gusta que jueguen con sus sentimientos, sea precavido de no jugar con los de los demás.
No entre al Facebook, Twitter, Blog o cuanta red social tenga su ex. Mirar sus fotos no lo hará regresar; sólo fijará la idea errónea de que es el único y último ser sobre la Tierra que le prestará atención.
Tampoco suba foto tras foto de sus maratónicas trasnoches con hermosas hembras o machos despampanantes. Si me preguntan, es repugnante y patético y, a diferencia suya, su ex no entra a su Facebook para ver qué es de su vida.


Tiene dos opciones: quedarse juntando hongos en su casa y lamentándose por lo ocurrido, o salir a la vida y aprender la lección.
No deposite el 100% del cariño y de su estabilidad emocional en una sola persona que no sea usted. Salga adelante y sea feliz.

Si lo llaman y está solo -y por supuesto, su aún extrañara- piénselo. De lugar a la duda. Su duda no debe hacer flaquear a su ex. Si lo hiciera, ni se moleste en regresar, no vale la pena. Si en cambio, encuentra la felicidad nuevamente con ese individuo, saque el máximo provecho.

Si no vuelven a llamarlo, disfrute su soltería. Que este tiempo sea mejor depende pura y exclusivamente de su ser. Todo mejorará con el correr de los días. Y recuerde que, aunque a veces hagamos caso omiso, todo vuelve.

Instrucciones post-ruptura (si fue quien dejó).

No llame a su ex a menos que considere volver. No recurra a ese viejo cuento de 'estar confundido' para dar lugar a una muestra gratis de 'cariño' -por no decir 'para sacarse la calentura'- y luego desaparecer.
No sea cínico. Si utiliza alguna red social, no se muestre en menos de una semana del corte con un nuevo filito. Es de mal gusto y de pésima persona.
Tenga algo de paciencia. Soporte que su ex le hable un poco o le mande un mensaje de texto esporádicamente. Los sms no deben ser respondidos, mucho menos si dicen 'te extraño'. Si le hablan por chat, tolérelo, yéndose sutilmente a menos que sí le interese charlar y no le hayan demostrado afecto. Aún así, intente que estas cosas no sucedan, léase: IGNÓRELAS. No desea crear falsas expectativas.
Haga su vida.
Si por algún motivo siente que hizo mal en dejar a su ex pareja, piense. Ponga todo en la balanza, pero aún así en un tiempo prudente. No quiera volver a los dos días de romper, lo más probable es que sólo esté confundido. No quiera volver a los seis meses. Su antes media naranja tiene derecho a hacer su vida también, y si es inteligente, seguramente esté con otro y usted esté en el recuerdo.
Si aún después de reflexionar, cree que quiere volver, llámela. Pero aténgase a las consecuencias, y no le diga que no le advertí.

Instrucciones para dejar.

Es normal, y a veces hasta lógico, que ciertas relaciones concluyan. El común acuerdo en este caso no existe: sólo uno puede dar el paso inicial del apocalipsis romántico.

Si la razón del quiebre es una infidelidad o algo de esa calaña, créame, se está haciendo un favor. La relación fue condenada mucho antes por quien haya cometido aquel desliz. En este caso, puede maldecir todo lo que quiera, y acordarse de toda su familia. Dése el gusto. No retome contacto bajo ninguna circunstancia. Tampoco opte por la 'venganza': salir con otras personas y subir fotos a Facebook no generará nada. Piénselo: le metieron los cuernos, hace rato que su ex compañero/a no se preocupa por usted. No trate de voltearse todo bicho que camina, no lo hará más feliz. Limítese a disfrutar su soltería, con la frente en alto por haberse puesto los pantalones y sólo quíteselos frente a damas y/o caballeros de su agrado.

Ahora, si simplemente el amor se terminó, o el interés, o el lazo que unía su vida con su pareja, sincérese y tantee el terreno. Básicamente, sincerarse consiste en plantearse los pro y los contra. No descarte la relación como si se tratara de un pañuelo usado, pero tampoco se ate a algo que no va más. Con 'tantee el terreno' apunto a que considere por un momento los sentimientos del otro. O sea, si ve que está en las mismas condiciones que usted, genial, es la situación óptima. En cambio, si lo ve embobado, enamorado o como prefiera llamarlo, sea sutil.
No ande con vueltas: sea directo. No haga más larga la agonía, no tiene sentido.
No recurra -y esto lo pido como favor- a los clichés. Ejemplo 1: 'tomémonos un tiempo'. Ejemplo 2: 'no sos vos, soy yo'. Ejemplo 3: 'te quiero, pero sólo como amigo'. Seguramente a usted le vendrán varios más a la cabeza.
Seamos honestos. Un 'no te quiero más' lastima igual y ayuda a que las fichas caigan más rápido.
Intente decir todo de frente. Al menos, hará creer a la otra persona que el tiempo que pasaron juntos no fue en vano. No es ético cortar por teléfono, y menos aún por chat o mensaje de texto; al menos no si tiene más de dieciocho años.
Evite viajar en auto, su ex se sentirá mal y llorará y reprochará camino a casa. Ni le cuento si el vehículo no es suyo... pueden dejarlo en un mal vecindario o a 50 kilómetros de su casa sin una moneda para el colectivo. La gente es cruel, mucho más cuando está enojada.
No de lugar a dudas. Sea firme y no flaquee solamente porque ve llorar a alguien que aprecia y eso lo hace sentirse el malo de la película. Si su pareja lo quiere, se agarrará de la más diminuta palabra que sugiera una posible reconciliación a corto plazo. Peleará con uñas y dientes, como si ese distanciamiento se tratara de unas vacaciones no compartidas.
Sea rápido, conciso y respetuoso. Con eso se ahorrará una gran discusión.
No mienta. No meta ni quite gente, situaciones o lugares. La verdad es dura, pero no deja de ser lo único que permanecerá en el tiempo, y la única razón valedera sobre por qué no deben continuar.

Váyase. No se despida con un beso, es ridículo. Su ahora ex querrá romperle el cuello. Admítalo, algo de razón tiene, usted querría lo mismo.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Instrucciones para ser dejado.

No se precipite: ser dejado no es una opción. Sepa entender que por más que reproche, ruegue, grite o llore desconsoladamente, la decisión no depende de usted.
Aprenda a tragarse el orgullo y acepte que el mundo no gira alrededor suyo.
Sincérese. Seguramente ya veía venir el corte. Nadie es tan ciego como para no darse cuenta, y si lo fue, fue enteramente su culpa. Las señales son evidentes. Por mucho que nos duela, siempre hay un prólogo y un epílogo para estas cuestiones, sólo que nos es más sencillo mirar hacia el costado.

Ni bien le dijeron que no lo quieren más, actúe libremente, evitando la violencia y las pendejadas. Por más que insulte o agreda a su ahora ex pareja, no lo va a querer nuevamente. De hecho, confirmará para sus adentros lo bien que hizo en tomar esa decisión y alejarse de usted.

Una vez en su casa, llore. Llore hasta que su cara se hinche y sus lágrimas se sequen. Dese un baño, y disfrútelo. Llore otro rato si lo cree necesario. No escatime el llanto en soledad, al menos la primer semana. Gradualmente se irá yendo, como el recuerdo de su ex, su perfume, su voz y su cara.

Sólo a modo de catarsis, puede retomar el contacto. Un consejo sano: no ruegue. No van a volver con usted. Y si quisieran hacerlo, la otra parte será la que se ponga en contacto.

Finalmente, aceptelo, no lo quieren. Podemos convivir con ello. Podemos tener un futuro sin ese cariño. Podemos encontrar otra persona y volver a empezar, o en soledad progresar en infinitos aspectos de nuestra vida.

No se rebaje, tenga algo de amor propio. Cosas peores pasan en la vida y a veces no las tomamos tan seriamente como esto. Sólo se alejaron de nosotros. No significa que va a vivir el resto de su vida en soledad. No significa que es incapaz de generar amor en otro. Simplemente se terminó.

Recuerde que en cuanto encuentre un nuevo affaire, se insultará a sí mismo por haber sido tan idiota y haber llorado tanto.