jueves, 28 de febrero de 2008

Vergüenza ajena.

Es increíble que las madres usen blogs como álbum de fotos de sus hijos. Increíble y vergonzoso.

I have not.

No tengo muchas cosas, y no me interesa tenerlas. La verdad, las cosas vienen y se van, y la felicidad no la crea lo material.

No tengo muchas virtudes, y no me interesa tenerlas. La verdad, lo bueno sólo se lo demuestro a aquellos que merecen la pena, y no abundan en mi vida.

No tengo muchos amigos, y no me interesa tenerlos. La cantidad no hace a la calidad. Bah, quizá en este momento tenga unos cuantos más, pero tal vez compensen a otros tantos que se fueron, como si nunca hubieran estado.

No tengo mucho para dar. Todo lo que toco -y vos lo sabrás bien- se rompe. Y lo nuestro no se rompió. Capaz eso es una señal. O capaz significa que tenés una paciencia de oro. Y la verdad, no me importa. Sólo me importa que estés conmigo (aunque físicamente no estés) y espero verte pronto.

miércoles, 27 de febrero de 2008

Depresiones.

Qué deprimente es ver (y oír) a Carmen Barbieri en las propagandas de Telekino.

martes, 26 de febrero de 2008

Sobre libres y tumbas.

La verdadera libertad es aquella que nos permite no pensar en nadie más y aún así ser feliz.
O sea, no existe.

sábado, 23 de febrero de 2008

Vejez.

Si el llegar a viejo se tornara insoportable (no para mí, sino para los otros), dejenme criando ovejas en el Sur.

Y no me vengan a ver.

jueves, 21 de febrero de 2008

Odio todo.

Odio que la gente entre y salga de mi vida como si fuera un baño público. Entran, cagan y terminan de hacerme mierda para después irse como si nunca hubieran venido, sin darle mayor importancia, dejando ese baño más sucio y derroído, con un hedor asqueroso que transmite llantos y penas y encierros y no quiero estar más con vos qué mal me hacés. Es un vaivén al que creo estar acostumbrada hasta que se repite. Y así sucesivamente.

sábado, 16 de febrero de 2008

Learning to live old things.

Cada vez que empiezo algo, es una mezcla de resignación con ansiedad.
Este año viene cargado de eso, y me cuesta bastante entender los cómo y los por qué; si las decisiones que tomé fueron buenas, si lo que pienso hacer me es beneficioso...
Siempre estoy empezando. Aunque sea meramente un día.

Ahora empiezo a empezar otra cosa. Una cosa que ya viví, pero cada vez es diferente. Y no sólo me refiero a él (a pesar de que, en cierto modo, también tenga que ver), sino a mis amigos, a aquellos que decidieron decirme -o no- que me acompañarán el resto de lo que quede por empezar.


''(...) Dicen que sufrir es necesario
pero yo no veo la necesidad de sufrir.
Para parar hay que empezar algún día
y yo no puedo dejar de empezar. (...)''

Revolución Turra; Andrés Calamaro.

viernes, 15 de febrero de 2008

Post-San Valentín.

Se terminó la euforia de ese día comercial sin sentido.
No es resentimiento es, simplemente, entender que sólo existe para gastar: regalos a sus novias/os o un regalo para sí mismo si se está solo.

Yo brindo por el día post-San Valentín, día en el que quizá haya más corazones rotos que ayer.

miércoles, 13 de febrero de 2008

Revolviendo las viejas cartas.

No es que no me acuerde muy bien de cómo era ni de lo que quería ser. Meramente lo que en algún momento fue un problema existencial hoy son nimiedades de alguien que buscaba algo que al fin encontró y no le gustó, o que nunca pudo hallar en un ajetreado ir-y-venir que no quiso comprender del todo.
Son varias las habitaciones pasadas, varios los espejos que me devolvieron la imagen, pero nunca me dio tanto miedo ver lo que soy, no por lo que soy, sino porque no sé cómo voy a seguir siendo.
A esta altura, la personalidad está (prácticamente) forjada, ya no puedo engañarme cuando digo que no creo en eso o aquello, que no tengo mal carácer, que en el fondo no soy blanda y que las cosas que me indignan suelen pasarme de algún que otro modo.

Y no sé, el miedo a equivocarme me está matando. Nunca fui del todo una niña, y eso se (lo) termina (termino) pagando caro. Ya no tengo tres años y amo al mundo sólo-porque-sí. Ya perdí más oportunidades de las que tuve. Ya las cosas cambiaron, cambian.
Y lo único que quiero hacer es irme al Sur (no tengo coordenadas fijas, quizá Tierra del Fuego, quizá Chubut, la Patagonia en fin) y que un grupo selecto a quien llamaré amigos y familia me vea frecuentemente y me quiera y él me quiera (no un él particular, quien deba quererme, por así decirlo) y se de cuenta que sin mí puede estar, pero que no sería feliz.

lunes, 11 de febrero de 2008

Regrets (bis).

Todo esto es alusivo a regrets. Da igual cuál leés primero, pero leé bien los dos.


Uno va caminando por la calle a las cuatro de la mañana y el viento frío que te da en la cara no sólo te despabila sino que también sirve de bálsamo. Bálsamo para curar aquellas dos cosas que me dieron ganas de llorar tantas veces, y que se repiten hasta el punto de querer gritar que, empezando por mí, se vayan (casi) todos al reverendo carajo.
El celular no para de sonar, como si fueran las ideas que me golpean, y con él compruebo que las palabras pueden ser lo más doloroso que existe.

No sé qué es tan difícil de enteder. Hoy por mí, mañana por vos. Yo quería -quiero- sólo esas dos cosas: una relación como se debe y amigos a quién amar.
Las relaciones humanas me resultan totalmente complicadas. Soy desconfiada hasta la médula, pero cuando quiero a alguien me entrego de verdad, en todo sentido. Hoy por mí, mañana por vos.

Me pregunté si era yo quién debía cambiar. Si debería dejar de una vez esta absurda lucha entre lo que creo que es correcto contra lo que me llevaría a tener gente que me rodee ''incondicionalmente'', siquiera por apariencia. Decidí que, a pesar de las adversidades, no podía venderme a una imagen tan barata y tan repetida de un ser ignorante e incompetente, que subestima a los demás todo el tiempo, que prefiere cagar a una persona que siempre lo banca y quiere sólo por cuidar y mostrar su culo.

Cada día que pasa, tengo menos gente en quién confiar. Cada día que pasa, me rompen un poquito más el corazón. Cada día que pasa, aprecio (aunque NUNCA lo suficiente) más a quienes verdaderamente me acompañan.

Yo no sé cómo definir exactamente 'amigo'. Para mí es una persona que amás y con quien podés ser vos mismo, que no le importa que lo llames a las seis de la mañana para contarle tus problemas, que pospone su vida porque cree que la tuya vale más, que prefiere dejar de ser tu amigo y hacerte la hija-de-putez más grande del mundo sólo para que vos estés bien (como es besarse a quién te guste, porque sabe que sos una idiota y después vas a llorar por él), aunque no lo haga y después tenga que aguantarte con tus lloriqueos constantes.
Cada quién da el significado que quiere a esa palabra. Yo podría decir que es lealtad, respeto, fidelidad. Hoy por mí, mañana por vos. Eso es la amistad.

miércoles, 6 de febrero de 2008

No a la mina.


El 23 de marzo de 2003, la comunidad de Esquel le dijo NO al proyecto minero de la canadiense Meridian Gold. Ese ejercicio democrático y participativo, que es un hito en la historia chubutense, ha servido de ejemplo y estímulo para otras comunidades del país afectadas o potencialmente afectadas por proyectos extractivos similares. Sin embargo, la voluntad expresada en las urnas no es respetada por la empresa interesada, que sigue operando para lograr la viabilidad del proyecto. Tampoco por el gobierno provincial, que al parecer ha sido copado por el lobby minero transnacional. De hecho, el actual gobierno no ha cambiado un ápice del marco legal instalado por el menemismo, que ampara y estimula el saqueo de nuestros recursos naturales. Hoy en Chubut hay muchos otros proyectos mineros que amenazan el medio ambiente, la economía y la identidad de la región. Quieren convertir la provincia en un depósito de minerales a extraer con el más bajo costo, técnicas extractivas que son rechazadas en todo el mundo y vagas promesas de desarrollo y puestos de trabajo.


Están luchando, pero no les hacen propaganda como a las papeleras. Muchos más de los que te imaginás tienen acciones en esas compañías. Los gobernantes están aceptando sobornos. Y lo demás, supongo que lo entendés.
Sumate a la lucha, entrá en http://noalamina.org

martes, 5 de febrero de 2008

Los medios de comunicación son una bomba constante en el cerebro de miles de jóvenes que siguen sus mensajes, ya sean subliminales o explícitos.

Con esta nueva moda del fotolog, el blog y youtube, pueden apreciarse miles de personas (sobre todo adolescentes femeninas) con trastornos alimenticios y también mentales, adorando a deidades como Ana (diosa de la anorexia) y Mía (diosa de la bulimia), fomentando o luchando contra las mismas, contando cómo y qué hacer para bajar de peso o entregar su vida a estas invenciones de una sociedad evidentemente enferma.

Todo empieza con la falta de autoestima. Esas jóvenes buscan una perfección etérea, inexistente. Buscan ser un maniquí, un modelo de belleza totalmente distorsionado. Para ellas, que ‘se noten los huesos’ es su meta.

Si a eso, sumamos que las pasarelas están llenas de personas por debajo del peso normal, las propagandas y las vidrieras de los negocios que nos agraden con sus mini talles, resulta un cóctel explosivo que lleva al enfermo a métodos desesperados: ayunos, vómito inducido, dietas del ‘agua, manzana y leche’ (donde sólo pueden ingerir eso), exceso de deporte, consumo de diuréticos o laxantes…

Además, tenemos el libro Abzurdah (escrito por Cielo Latini), terriblemente malinterpretado por millonadas que se suman a esos cultos.

Creen que están cantando revolución cuando es más que obvio que persiguen un ideal inexistente y poco saludable impuesto por los medios de comunicación. Creen que hacen bien. Se llaman princesas entre ellas, y ruegan a Ana o Mía que no las abandonen, que siempre estén ahí para darles el ánimo suficiente para no desistir en ese suicidio.

Quieren levitar, quieren dejar de vivir, lloran y se autoflagelan (más allá de la anorexia o bulimia, se cortan, se arrancan el pelo, y demás); buscan vivir en un paraíso, buscan cosas que no encuentran. En el fondo, quizá se busquen a ellas mismas, o busquen ayuda, o busquen que la sociedad acepte a cada cual como es, que no hiera.

Hablando con chicas con estos problemas, sé que muchas quieren dejar de cortarse, de vomitar o de ayunar. Pero no pueden. Otras tantas, no quieren. Y siempre es así, siempre terminan destruidas.

lunes, 4 de febrero de 2008

A mí no me importa qué piensen los demás. Yo escribo por hobbie, y quizá un poco para sobresalir, pero no escribo con un tinte económico.
Ojalá algún día pueda sustentarme con lo que gane por escribir. Pero no es el fin. El fin es transmitir un mensaje.
Y no vayan a creer que es meramente un espacio para reclutar gente en un partido político o en una ideología. No, para eso ya están los líderes carismáticos y las publicidades. Mientras tanto, la gente como yo ve, siente y habla importándole muy poco cómo se manejan en Wall Street, aunque los noticieros traten de hacernos creer que nuestras vidas se basan en números.
Sí, ya sé que sería injusto decir que la plata no ayuda, porque sí lo hace... pero vender el alma por dinero es otra cosa.
La igualdad, la libertad... los problemas los generamos nosotros al apoyar gobiernos de facto o ver injusticias y no luchar.

No sé qué va a pasar con nuestra generación. Respeto más a un fascista por motus propio que a un pelotudo alienado que no sabe para qué lado tirar. La única cosa que veo segura es que el pensamiento se está yendo muy lejos de este lugar... y el porvenir de la ignorancia es tan inminente...
No sea cosa que tengamos que mover un poco el culo para que no pase, ¿no? Es demasiado esfuerzo...
Sinceramente, estoy harta de ver pendejos de mi edad (yo nací el 02/08/1990) que dicen no poder hacer nada y se escudan en una triste adolescencia que los lleva a la inacción. Estoy podrida de ver a los adultos prepararnos para lo mismo que ellos hacen: nada. Es muy triste tener que decir que ni siquiera se gastan en educarnos para luchar por lo que nos corresponde... ni siquiera educarnos.

Entonces, esto es una invitación a pensar. Pensar por vos mismo. Pensar que dentro de poco la decisión va a ser tuya, de nadie más. Pensar que te va a tocar educar a un pibe para que logre hacer algo con su vida. Darte cuenta de que todo lo que tenés te lo compraron tus viejos, mientras hay chicos menores que vos cartoneando por un pedazo de pan.
No busco que salgas a la calle y le des de comer a todos los cirujas que veas. No te pido eso. Te pido que pienses. Que no compres porque ‘está de moda’, que vivas como te guste vivir. Que tus rebeldías más jodidas no sean contra tus viejos cuando no te dejan ir a bailar. Que evalúes todos tus mensajes, y no votes porque un famoso ‘quiere a’ o porque tenía que ver con tu equipo de fútbol. Que todos tus temas de conversación no sean Gran Hermano o Bailando por un Sueño porque si no los ves, no existís. Te repito: que vivas como te guste vivir.
Jodé, jugá, cagate de risa, hacé muchos amigos, enamorate, sufrí, volvé a enamorarte, peleate, y miles de etcéteras. Pero no caigas en hacer lo que hacen todos. Porque, por muy capitalista, correcto o legal que parezca, estamos todos jugando el mismo jueguito: vestidos igual, seguimos las mismas carreras, buscamos la guita fácil, tratamos de no hacer nada.
Parece el discurso de un neo hippie. Pero no lo es. Estudiá, ganate un lugar en el mapa. Eso lo tenés que hacer. Lo que te digo es que no te rebajes por un laburo, que seas como sos, que no busques que te banquen eternamente. Sos una persona, pero para TODO. No sos persona para elegir en democracia, pero no para no poder participar en ella excepto en los sufragios. No sos persona para estudiar donde puedas y como puedas porque los gobiernos se estén encargando de matar a la gente pensante y a las ganas de pensar.




domingo, 3 de febrero de 2008

En una sociedad democrática –refiriéndome a ‘democracia’ como la participación de todos, no como ‘gobierno de la plebe’- no puede aceptarse la proscripción de los problemas.

Y cuando digo ‘problemas’, no hablo de la situación económica, de la ineficacia de los servicios de salud pública o de la educación que nos estupidiza sistemáticamente; quiero significar aquello que es un problema para el gobierno, esa piedrita en el zapato que suelen llamar inconformes, disidentes y hasta subversivos, los que para el Presidente de turno son los enemigos de la Patria, los que ‘actúan en contra de la libertad’.

Podrán decirme que no hay desaparecidos, que los gobiernos anteriores fueron peores, que no aprietan a la prensa, que por algo ‘vivimos en democracia’.

Entonces yo respondo: los periodistas de mayor credibilidad no tienen programas en canales de aire (es decir, se está terciando la información, o por lo menos una de las formas en las que se quiere recibir) mientras se le regala espacio televisivo a ‘periodistas’ –que tendrán la teoría pero en la práctica dan vergüenza- preguntando al entrevistado si es feliz, o tratando temas sin relevancia alguna; recibiendo premios por su labor, pero mostrando noticias con más de tres años de antigüedad como si hubiera pasado ayer; dando espacios de veinte minutos al espectáculo –donde casi siempre consta de los culos y tetas del momento- y menos de cinco a casos de corrupción y política (que desgraciadamente suelen ir de la mano).

Vivimos en un país donde se espera que de un día para el otro las cosas cambien, sin intervención alguna. Vivimos en el país de las segundas oportunidades (Menem, Kirchner-Fernández). Vivimos en un país en que la justicia no sólo es ciega, sino que también es pelotuda. Vivimos en el país de la tiranía en los tiempos de democracia y de la idiotez en masa, donde los jóvenes se creen ‘zurdos’ por vestirse de negro y decirse anarquistas, sin entender de qué trata, donde la oposición es una frágil muchacha desnutrida tratando de sobrevivir, y no sólo hablo de la oposición política, sino que quienes deben informarnos son censurados de un modo mucho más disimulado pero igual de violento: negando el espacio público a aquellos que hacen frente y denuncian las faltas gubernamentales.

Las cosas que se hicieron mal no se redimen, pero tampoco veo mucho movimiento para intentar arreglarlas. Los libros quemados nunca se repusieron. Los programas de estudios achurados nunca se volvieron a pegar. Los sistemas de salud nunca se terminan de recuperar.

Ahora entiendo por qué se insiste tanto en que la sociedad es democrática, de la participación de todos, de la libertad, del socialismo, y de todo lo que no existe y sólo es una fachada. Es por eso mismo: es una fachada. Si la nación estuviera segura de que vivimos en democracia, no habría necesidad alguna de reiterar constantemente que lo es, si las cosas estuvieran bien, bastaría con asomarse por la ventana y ver que las cosas realmente están bien.

Después de más de veinte años de democracia, no me parece que las cosas hayan cambiado sustancialmente. No vayan a malinterpretarme, no es que no haya sido peor la dictadura, y los desaparecidos y las violaciones a los derechos humanos. A lo que voy, es que todavía persisten, todavía es lo mismo sin ser exactamente lo mismo. En el fondo no cambió, en el fondo seguimos siendo los mismos lamebotas que siguen las reglas impuestas por las potencias mundiales, somos los mismos que queremos dejar de ser sudacas para ser europeos.

Y lo peor, es que lo estamos permitiendo sin hacer nada. Somos culpables, quizá no por acción, pero si por omisión.

Definición.

Dicotomía: División en dos partes. Dícese, en el lenguaje popular -aquellos que lean libros criollos sabrán a qué me refiero- de una encrucijada difícil de resolver, de verse entre distintos caminos y no saber para dónde carajo rajar.