lunes, 28 de abril de 2008

Libertades.

Estaba cansada. Eran las cuatro de la madrugada de un día cualquiera. Ya no veía la hora de que sus ojos se cerraran completamente y poder descansar un poco la mente de esos problemas que la tenían tan mal.

Miró por la ventana. Llovía. Las gotitas danzaban en el vidrio. Tenía frío, pero esta vez un frío interno, un frío que no calmaría con un buzo o un chaleco. Era un frío que necesitaba más frío para curar. Frío del viento, que corriendo -lejos, obviamente- presionara las pestañas y cortajeara sus labios.

Y solamente le faltaban tres pasos para encontrarse con ese viento con gusto a libertad...

miércoles, 23 de abril de 2008

Verdades por ahí.

Si un tema franela no te hace llorar, estás curado.

miércoles, 9 de abril de 2008

Montesquieu se suicidaría si viviera en Argentina ahora.


Según Montesquieu (burdamente sintetizado por mí, sepan disculpar), los poderes deben dividirse para ejercer cierta función, sin poder excederse puesto que los otros tienen la facultad de impedir sus acciones y controlarlas.
Ahora que esto no funciona -por lo menos no en mi país, donde la oposición no existe y todos tranzan con todos-, el denominado 'cuarto poder' no parece ayudar mucho.
Casualmente, afloran cientos de denuncias de violencia escolar juntas. Si eso no es manejar las noticias, por favor, díganme qué es. Esto NO es democracia.

Después amplío.

lunes, 7 de abril de 2008

Lástima II.

Me gustaría tener algo importante que decir, pero no.
Solamente, voy a hacer hincapié en qué bello y democrático suena que un Ministro salga a decir que a un chico que golpeó a su maestra deben expulsarlo, y a las dos horas tenga que retractarse porque vienen ódenes de arriba que dicen que sólo deben suspenderlo por tres días.

martes, 1 de abril de 2008

Lástima.

'Hasta luego nuevo amor...' cantaba Calamaro, como si estuviera metido en la pc. Lástima. La historia se volvía a repetir.
A ella le gustaba todo de él. Su sunrisa, su humor, sus ojos cuando le devolvían la mirada tierna y cursi que ponía cada vez que le decía esas cosas lindas.

Le gustaba todo de él. Estaba muy segura. Pero se daba mucha máquina. Mucha. Ya sabía que era tiempo de un cambio. Sabía que lo quería, que quería algo con él. Y estaba tan segura de todo, que elegió el camino difícil, el del chau.

Y va a ser mejor que no nos veamos más, yo sé lo que te digo. No puedo con mi genio, no puedo ni conmigo misma como para bancarme estas cosas. Además, es obvio que no da para seguirla boludeando.




N.A.: Sepa disculpar el lector el tinte depresivo y lo grotesco de la escritura.