jueves, 3 de septiembre de 2009

Normal.

'¿Qué es normal?', se pregunta mientras envuelve el chicle en un papel de dudosa procedencia.
'¿Por qué, otra vez, me siento así?', se repite cada vez que se encuentra frente al espejo, cuando él, el de allá, el que no quieren mirar, lo observa con esos ojos esmeralda.

La normalidad va de la mano de quién la lleve. Irse a la mierda o aguantarse la escoria, el dolor, el sufrimiento, es perfectamente normal según quién quiera verlo.
Bancarse el día a día a pesar de que nunca vaya a ver los frutos. ¿Acaso eso no es masoquismo? Y sin embargo, sin embargo hay que poner hasta lo que no se tiene y salir con la mejor cara de imbécil, con una sonrisa, porque claro, la sonrisa está para los demás, pero mentirte, mentirse, mentirme parece perfectamente normal.

La normalidad, como absolutamente todo, está supeditada al cristal con que se mire.
Y él, el de allá, el que no quieren mirar, me está observando con esos ojos esmeralda, otra vez, otra vez.