jueves, 18 de febrero de 2010

Cuando ya me empiece a quedar solo.

Para matar el tiempo, escuchaba un poco de música. La mayor parte de ella ya había pasado de moda, o no. Pero no se preocupaba.
Pensaba también en todo lo que se había prometido a sí misma un año antes. Pensaba en cuan distinto pueden mirar los mismos ojos, trescientos sesenta y cinco días después.

No tenía mucho que hacer. En realidad sí, pero estaba escapando un rato. Los sueños vívidos eran más divertidos que limpiar la casa.

Y sin mucho más para decirse a sí misma, recordó a los amigos. Los que estuvieron, los que están, los que se fueron hace un rato o los que la llamaron para salir.
Pensó en cuánto se quería a sí misma. Pensó en los que quería. Pensó y meditó, trató de extrapolarse a donde nadie antes había intentado hacerlo.

Y finalmente, se dio cuenta que lo que necesitaba era cerrar un ciclo, finalizar el capítulo final de ese libro que concluiría con esa etapa. Quedarse con el aprecio y el recuerdo era lo mejor que podía hacer. No tenía sentido desmerecerse. Claramente, se quería lo suficiente para no quedarse colgada en el pasado.

Nuevamente, no puede dejar de empezar.


Un montón de diarios apilados
Y una flor cuidando mi pasado
Y un rumor de voces que me gritan
Y un millón de manos que me aplauden

Y el fantasma tuyo, sobre todo
Cuando ya me empiece a quedar solo.

jueves, 11 de febrero de 2010

Catarsis.

Catarsis: P. ext., eliminación de recuerdos que perturban el equilibrio nervioso.
Esta es una de las muchas acepciones de ''catarsis''.

Hoy voy a hablar desde mí. Pero no como lo hago siempre, con metáforas o escondiendo cosas. Realmente voy a hablar desde mí.

Entendí por fin qué era catarsis. Después de mucho pensarlo, con la mente aterida, me decidí. Decidí que ya no estaba guardando sentimientos por recaudo, sino que me estaba reprimiendo totalmente. (No señores, no salí del closet ni nada por el estilo, no se entusiasmen).
Pero con un mail, a modo de las viejas cartas -por no poder decir las cosas en la cara, digamos que por inconvenientes de tiempo y espacio- expulsé todo lo que venía acumulando (o casi todo, porque sería bastante primitivo decir que las cosas que nos ponen mal son unidimensionales).

Más allá de la respuesta, que dicho sea de paso estoy preparada más para una bajada de pulgar que para un sí, realmente fue liberador.
No sé cómo describir la paz que siento, lo realizada que me siento.

LLega un momento en que uno se cansa hasta de sí mismo. Para mí ese momento llegó hace rato. Y no tuve más que enfrentarme con aquello de mí que me molestaba.

Y así, eliminé aquello que perturbaba mi equilibrio nervioso.

viernes, 5 de febrero de 2010

Máxima #1753

Es hora de que dejemos de estigmatizarnos con boludeces.

lunes, 1 de febrero de 2010

La locura es poder ver más allá.

Escribir. Es lo único que hace rato invade mi cabeza.
Escribir. Es la única forma real de hacer catarsis.
Escribir. Escribir como hace mucho no lo hacía, o como nunca lo haré, da igual.


Buscando calles sin salida, un poco adrede, un poco sin querer. No sé qué es lo que quiero, ni de vos, ni de mí, ni de nadie. Buscando respuestas, o cruzarte, o entenderme. Buscando empezar de cero.

Un poco como el agua, un poco como el viento, un poco como el sol. Un poco metiéndome en aquello que no me importa o no me significa nada desde hace rato. Sorteando las trampas de mi propio destino, que por cierto no existe, corriendo a los costados siempre que puedo y escondiéndome en el único lugar que puedo: yo misma.

Y al final, enfrentándome a lo de siempre: el espejo que me ayuda a discernir el bien del mal.